La violencia y la inseguridad siguen en aumento en Cuba pese a la creciente militarización del país

El monitoreo de Cubalex documentó 2.932 eventos de violencia e inseguridad en Cuba entre 2023 hasta la actualidad, una cifra que evidencia el deterioro sostenido de la seguridad ciudadana en el país. De ese total, 736 corresponden a homicidios, incluidos los feminicidios.

Solo durante julio de 2026, Cubalex registró 168 hechos de violencia e inseguridad ciudadana, consolidándose esta como la segunda categoría más frecuente dentro del monitoreo mensual de violaciones de derechos humanos y otros eventos de contexto que realiza la organización.

Ese mes se documentaron 37 homicidios, la cifra mensual más alta desde que Cubalex comenzó a registrar estos hechos en 2023. Al menos nueve de las víctimas fueron mujeres asesinadas por razones de género, entre ellas una mujer embarazada. Asimismo, se registraron cuatro suicidios o intentos de suicidio, el número más elevado reportado en lo que va de 2026, un indicador que probablemente refleja solo una parte de una crisis de salud mental mucho más profunda.

Estos datos constituyen un subregistro. La información proviene del monitoreo permanente que realiza Cubalex mediante fuentes propias dentro de la isla y el seguimiento de reportes publicados en redes sociales y otras fuentes abiertas.

La ausencia de estadísticas oficiales, la falta de transparencia institucional y las restricciones para acceder a información pública impiden dimensionar con precisión la magnitud real de la violencia en Cuba, por lo que las cifras pueden ser significativamente mayores.

Violencia creciente en un contexto de excepcionalidad de facto

El aumento de la violencia ocurre mientras Cuba experimenta una progresiva militarización de la vida civil, sin que el Estado haya declarado formalmente ninguna de las situaciones excepcionales previstas en su propia Constitución.

El punto de inflexión fue la sesión del Consejo de Defensa Nacional del 17 de enero de 2026, en la que se aprobaron los llamados “planes y medidas para el paso al Estado de Guerra”. Desde entonces, estructuras militares de mando han asumido funciones tradicionalmente civiles relacionadas con el transporte, la distribución de combustible, el orden público y la prestación de servicios esenciales.

Esta expansión de las funciones militares se ha producido sin proclamación oficial de un estado excepcional, sin límites temporales definidos y sin controles judiciales o parlamentarios efectivos, configurando un escenario de excepcionalidad de facto que concentra mayores poderes en las estructuras de defensa y seguridad.

Sin embargo, los datos recopilados por Cubalex muestran que esta creciente presencia militar en la administración de la vida cotidiana no se ha traducido en una mayor protección para la población ni en una reducción de la violencia. Por el contrario, los homicidios alcanzaron en julio su nivel más alto desde que la organización comenzó este monitoreo y continúan registrándose feminicidios, hechos de violencia letal y otros delitos graves con una frecuencia alarmante.

La ausencia de información oficial sobre criminalidad y violencia constituye, además, una violación del derecho de acceso a la información pública e impide el diseño de políticas públicas eficaces para prevenir estos hechos y proteger a las víctimas.

Cubalex reitera la necesidad de que el Estado cubano publique estadísticas completas, confiables y periódicas sobre homicidios, feminicidios, desapariciones, suicidios y otros hechos de violencia, garantice investigaciones independientes y adopte medidas efectivas de prevención y protección con enfoque de derechos humanos.

Mientras persista la opacidad institucional, el monitoreo independiente seguirá siendo una herramienta esencial para documentar una realidad que las cifras oficiales continúan ocultando.

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